

LIDIA SAINZ
REYES COCA
Artista madrileña cuya práctica se construye a partir de la experiencia vivida y de la capacidad del arte para transformar momentos cotidianos en memoria visual.Su trabajo nace del deseo de capturar emociones, recuerdos y fragmentos de vida que de otro modo podrían desvanecerse con el tiempo.
Lidia presenta en esta muestra "El Alma de las cosas", cuyas obras se desarrollan a partir de una técnica mixta basada en acrílico combinado con elementos naturales vinculados al origen de cada pieza.
Las piezas nacen de un proceso abierto e intuitivo en el que la artista permite que la interacción entre materia, color y movimiento guíe el desarrollo de la imagen.Elementos como girasoles, claveles, huesos de aceituna, arena o juguetes se convierten en extensiones del gesto pictórico, generando trazos orgánicos, ritmos visuales y composiciones que se construyen a partir del diálogo entre la acción de la artista y las cualidades propias de cada material.
Las obras configuran un lenguaje visual en el que gesto, materia y emoción se entrelazan. La pintura se convierte así en un espacio donde lo cotidiano adquiere una dimensión poética, y donde elementos aparentemente simples se transforman en vehículos para explorar la memoria, la identidad y la experiencia compartida.
A lo largo de más de dos décadas de trayectoria Reyes ha desarrollado una investigación plástica centrada en la combinación de técnicas y materiales diversos.
En sus primeras etapas exploró el uso de elementos como arena, cemento o resina junto a la pintura, interesándose especialmente por las posibilidades expresivas de la materia y la textura. Con el paso del tiempo, la fotografía fue adquiriendo un papel cada vez más relevante dentro de su proceso creativo, hasta convertirse en el punto de partida de muchas de sus obras.
Las obras que conforman esta muestra parten de fotografías realizadas por la artista y posteriormente intervenidas con pintura y distintos recursos técnicos sobre soporte de madera. En ellas, la imagen original funciona como punto de partida para un proceso de transformación progresiva donde la pintura introduce nuevos ritmos, texturas y campos cromáticos.
Con "Realismo Abstracto" se unen experiencias personales, intuiciones y reflexiones que se materializan en la técnica y en las capas que construyen cada obra. El espectador, al enfrentarse a estas imágenes transformadas, es invitado a completar ese recorrido interpretativo y a establecer su propio diálogo con la pieza.



















